Espacios de Guerra Civil: El Refugio 307

En la confluencia de la calle Nou de la Rambla y el paseo de Montjuïc se construyeron más de 400 metros de túneles bajo tierra, refugios para la supervivencia de todos aquellos que sufrieron el asedio de Barcelona durante la Guerra Civil. El número 307 ha sido rehabilitado y abierto al público para mostrar el horror de la guerra en una época oscura de nuestra historia reciente. 

LA CIUDAD BAJO LAS BOMBAS

Existe una Barcelona menos conocida, más allá de los Juegos Olímpicos o Gaudí, una Barcelona vejada y olvidada que, sin embargo, pisamos despreocupadamente cada día en su letargo; un mundo paralelo de 1.450 kilómetros de laberintos que se encuentra demasiado cerca nuestro como para que reparemos en él: bajo nuestros pies. La Guerra Civil tiene su escenario en este mundo de angustiosos túneles situado en las entrañas de una ciudad aterrorizada por los bombardeos indiscriminados a los que fue sometida.

En 1937 caía la primera bomba de otras muchas que terminarían con el bombardeo sobre el puerto de Barcelona dos años más tarde, el 24 de enero de 1939. Entre las zonas más afectadas encontramos Gracia, el Guinardó y la Barceloneta, prácticamente destruida y evacuada. Se calcula que alrededor de  3.000 personas perdieron la vida en la capital catalana durante el ataque militar.

Barcelona, primera gran ciudad europea bombardeada sistemáticamente durante la Guerra Civil, fue destruida en lo que se dice que fue un ensayo previo a la Segunda Guerra Mundial por parte de los ejército nazis.

TEJIENDO LA SUPERVIVENCIA

El barrio de Poble Sec fue uno de los más castigados por los ataques aéreos. Para hacer frente a esta amenaza constante, las administraciones públicas y los ciudadanos trabajaron juntos para la construcción de centenares de refugios subterráneos destinados a acoger a una población atemorizada de día y de noche, bombardeada desde el cielo por los ejércitos alemanes e italianos.

La reciente restauración de uno de sus escondites, conocido como el Refugio 307, ha permitido que estos vestigios del pasado de nuestro país no caigan del todo en el olvido. Estos 400 metros de túnel, iluminados mediante luces de petróleo, que contaban una capacidad para 2000 personas, son construcciones con bóvedas catalanas – técnica célebre por su rápida elaboración- cuyas entradas en zig-zag tenían como objetivo proteger de la onda expansiva de la metralla.

Entrada al Refugio 307 – Fuente: Estefanía Asensio

Actualmente, el MUHBA, Museo de Historia de Barcelona, es el encargado de gestionar el lugar, ofreciendo visitas guiadas para grupos y para particulares durante los fines de semana. La visita, que discurre por las húmedas estancias del refugio, evoca las sensaciones de los que un día permanecieron encerrados bajo tierra, aislados y desinformados de la suerte de aquellos que seguían en la superficie a merced del destino. Con la llegada de las tropas fascistas a Barcelona, dos días después del estallido de la última bomba, estos cobijos fueron tapiados y relegados al olvido hasta hace bien poco, pero esta red subterránea de refugios antiaéreos, es una muestra inmejorable de cooperación solidaria y un verdadero ejemplo de humanidad en un momento histórico puramente deleznable.

Una de las galerías de este laberíntico espacioUna de las galerías de este laberíntico espacio

Una de las galerías de este laberíntico espacio – Fuente: Estefanía Asensio

Y es que este modelo de asedio inauguraría en Barcelona una nueva práctica que convertiría a la ciudad de Barcelona en el primer campo de pruebas de una nueva estrategia perversa y maquiavélica, pero también un solidario sistema de colaboración ciudadana sin el cual este refugio jamás habría existido.

UN NUEVO MODELO: LA GUERRA TOTAL

La experiencia de los bombardeos, absolutamente insólita para la población civil, dejó una huella indeleble en la memoria individual y colectiva de aquellos que la vivieron. Sin embargo, también estas fueron nuevas estrategias de guerra que no buscaban únicamente la destrucción física de la población, sino también su anulación psicológica, transformando así el curso de la sociedad de forma absoluta. Los trabajos, la cotidianidad y la vida misma se reducían a una sola realidad: la guerra total. Y es que el debilitamiento psicológico supuso una práctica tan importante como la lucha misma, haciendo extensible el campo de batalla a la ciudad. Acontecimiento que iniciaría el modelo de conflicto característico del siglo XX, donde la población se volvió un factor básico de la estrategia militar.

Estefanía Asensio

Entrada al museo - Fuente: Estefanía Asensio

Entrada al museo – Fuente: Estefanía Asensio

¿Cómo llegar?

En metro: Paral.lel (L2 y L3)

En autobús: líneas 20, 21, 24, 57, 64, 91, 121 y 15

En funicular: funicular de Montjüic (parada Paral.lel)

Horarios: sábado a domingo de 10h a 14h – Festivos cerrado 3,40 € – Plazas limitadas

 

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