Caótico Ammán

Una llamada al rezo a las 5h00 AM nos recibe a nuestra llegada a Ammán tras unas interminables- aunque ansiosas- horas de avión. Provienen de la Mezquita del Rey Abdullah, ubicada a escasos metros de nuestro hotel en la capital Jordana. Las luces de sus dos minaretes se reflejan en su enorme cúpula azul, dándonos la mejor bienvenida: por fin estamos aquí.

Tras instalarnos en la que va a ser nuestra casa durante los próximos días y comprobar que la conexión wifi es un bien muy escaso en la ciudad, nos preparamos para dormir un par de horas antes de empezar nuestro periplo. Ya por la mañana, mientras caminamos media hora hasta el centro de la ciudad, comprobamos lo caótico que es Ammán con sus interminables filas de coches y sus ruidosos taxis que pitan incesantemente en busca de clientes. Podemos contar con los dedos de una mano los pasos de peatones y los semáforos en una ciudad en la que cruzar la calle es toda una (peligrosa) aventura. Pero sin todo este caos Ammán perdería su esencia, ya que la personalidad de sus gentes se refleja en el ritmo mismo de la ciudad.

Ante todo, el carácter extrovertido de los jordanos nos llama especialmente la atención, y es que Ammán es una ciudad abierta en la que hombres y mujeres pasean juntos y comparten su tiempo de ocio. Los niños, divertidos, nos persiguen en busca de fotos para darnos después las gracias con una amplia sonrisa. Pero no sólo ellos sucumben a la tentación, pues en nuestro recorrido por las calles de la ciudad nos vemos abrumadas por un grupo de hombres que también reclamaban su dosis de fotos para posar frente a la cámara cual niño pequeño.

Asimismo, las mujeres también han demostrado poseer esta disposición hacia el otro. En nuestra visita al interior de la Mezquita del Rey Abdullah, descalzas y cubiertas de pies a cabeza, un grupo de mujeres nos acoge calurosamente para enseñarnos cómo realizan los rezos y recitarnos varios pasajes del Corán, mientras nos preguntan de dónde venimos y si nos está gustando Jordania. Pero esta vez somos nosotras el objetivo de las cámaras, ya que una de ellas coge su móvil y empieza a grabar nuestra pequeña clase de iniciación.

Integradas. Fuente: cámara de Rosa

Integradas. Fuente: cámara de Rosa

Y es que la parte tradicional de la ciudad es la más conmovedora. Escuchar la llamada al rezo mientras paseamos por sus callejuelas o mientras nos tomamos un té en una de sus muchas terrazas es un viaje a otro mundo. A su mundo. Eso es justamente lo que estamos haciendo: dejarnos llevar al universo de Ammán. Y aún nos queda mucho por contar…

Estefanía Asensio y Rosa María Lachica

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