Tréveris, la ciudad más antigua de Alemania

Estos días he tenido la oportunidad de viajar por el sur de Alemania. He recorrido pueblos pequeños y ciudades con nombres que ni me sonaban. De hecho, esto es lo que pretendía. Huir de lo común, descubrir lugares. De todos, me cautivó uno en especial.

Al llegar a Tréveris ( Trier en alemán), no me pareció nada del otro mundo, al contrario. Sólo veía una ciudad gris, con calles desiertas acompañadas de un frío polar. Fue paseando sin rumbo que me encontré con un monumento de roca negra espectacular. Aquello tenía que ser algo importante. Me decidí a preguntar a un señor entrañable, que con un inglés bastante justito, me explicó la historia de la Porta Nigra y de la ciudad más antigua de Alemania.

Patrimonio de la Humanidad des de 1986, Tréveris se encuentra casi en la frontera de Alemania y Luxemburgo. Fue creada en el año 30ac y, durante mucho tiempo, fue conocida como la “segunda Roma”. Los numerosos vestigios del imperio romano, como la Porta Nigra, las Termas o el Anfiteatro reflejan la gran importancia política que tuvo esta ciudad en el Bajo Imperio.

Trier, Porta Nigra

Así que, sin saberlo, me encontraba en una joya histórica… Pero fue aún más grande  la sorpresa cuando me contaron que Trier fue la ciudad natal de uno de los pensadores y activistas más famosos del Mundo: Karl Marx.

Visité la casa/museo del autor del manifiesto comunista que tanto había estudiado durante los años académicos, aprendiendo y entendiendo mucho mejor cuál fue su contexto, ideología y su amistad con Engels.

Después de ir descubriendo poco a poco esta ciudad me di cuenta de lo importante que es conocer dónde viajas. Si no hubiera preguntado, habría estado en una de las ciudades con más historia y mágia del sur de Alemania sin saberlo.

Casa Karl Marx

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3 Respuestas a “Tréveris, la ciudad más antigua de Alemania

  1. Gracias! Me estaba costando mucho encontrar informacion! Paso per treveris el proximo verano y no tenia claro si parar! Ahora lo hare! Un abrazo!

  2. Sí, sí, sí! documentarse aunque sea un mínimo sobre un lugar nos hace ver las ciudades en tres dimensiones: espacio, tiempo y sobre todo profundidad. Una ciudad gris puede convertirse en nuestro lugar favorito si sabemos escarbar en sus raíces. ¡Muy bien! Un abrazo 🙂

  3. Pingback: Érase una vez… en Rothenburg | Cien Pies·

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